Bolsa de papel esperando…

A veces pienso en ti, en el compás ennegrecido de las puertas que se cierran al atardecer como si hubiera alguien más aquí. “Sé bailar esa melodía”, digo y mera palabrería. (Este territorio decolorado con un rosario de burbujas). En el umbral, doy mis oídos una cacofonía de áncora dándole la vuelta a las bisagras y advirtiendo un tapete de “Bienvenida”. A veces pienso en ti, en tus palabras para saltar las rejas y despintar bardas (nunca hubo esa hilera de vidrios para los ladrones). El alfeizar ha vencido los tabiques. “Sé construir pétalos con cemento y varilla”, digo y magia únicamente. La revista de decoración dice que hay que cambiar las apariencias. (Sigues siendo la misma casa, sigo siendo el mismo corazón homeless). A veces piendo en ti, puerta de vaivén para el impuntual beso, retrasando un suspiro contenido. No sé si tocarte. Reconozco el perímetro para el Imperio. Tal vez ni siquiera hay dintel: lo que nos sostiene está en mi cabeza. Todas esas llamadas no son al azar. A veces piendo en ti y me tiemblan las manos. Hay que atinarle a la aldaba, meter la llave y dar la vuelta precisa. Debo dar el primer paso. Darlo sin atrancarme contigo porque todos estos temores están dentro, tan dentro de mis huesos. Nada de cerrazón, tengo que desguarnecer mis cerraduras por naturaleza hasta sacarte de quicio. Pienso en ti y en el viento que cierra las puertas haciendo que, tarde o temprano, estés aquí. Y yo lo beso, lo beso por ti.
No tengo punta de lengua para la complicidad del gris: espesura en el corazón que amaga golpeteos que no vendrán. (Yo no tengo ventrículos para atiborrar de sangre infatigable esas bocas o agujeros entre las manos que tomas). Todos con sus chapas metálicas diciendo no, el aguijón encumbrándose ante la blancura. (Necesito un lugar más pálido que éste, una bocanada de veneno y rompientes contaminadas). He visto a todas las espaldas. (Ojeo que hay mantos que cubren tragaluces, mis llaves no abrirán la tranquera de la belleza). Me asombran las cortinas y los picaportes. Mi sangre no hierve en esas estufas, no he quemado a nadie aunque existe la hora obsequiosa del fuego. Tráeme todas las bocas a la parilla. Tengo que decir que he torcido pescuezos. Todavía me asombran las mujeres de cabellera larga, todavía tengo manos para enredarlas entre los rizos ajenos. “Están contigo y dejan caer espejos, están contigo y ni siquiera tienes qué hablar”. Deseo lo mínimo, perspectiva de escalofríos en un espejo. Penumbra, bola sin cristal. -Nacen flores sobre la piedra. Mis labios te entregan palabras que versifican con este humo que nos perdura: “bergamota” o “constelación”.
El agua tiene sus razones para la encrucijada: “Cada manera de llover ha acobardado a los rizos”. No hay espirales sino la cadencia de las gotas.
Tal vez siempre hubo suficientes manos para desbaratar mariposas. Tal vez siempre hubo dedos succionando el líquido disimulado de nuestro secreto.
Siempre sí nos plisamos en una espiral. Siempre sí reflejamos la luz.
Nuestras alas no sugieren ojos. (Aún no sé si alguna vez fuimos la fragilidad de una membrana).
Tengo una urgencia de larvas, lenguas enrolladas alimentándose de mi intuición. Aún no rompo la crisálida (y puede que sea tarde para la metamorfosis).
“Tengo menos sueños”.
Los dedos para nombrar el tránsito de la lluvia no hacen las manos necesarias. Esas manos aguardan en la atarjea para enmarañar a los rizos.
Hemos llovido hasta empañar ventanas, apenas chispeando entre los cirros y la banqueta. Nunca hemos sido tromba, volutas alcanzando el suelo, estragos termales: Hay que inundarnos.
Apenas observamos el viento entre los árboles: me hice de piedra. No tuve rostro. “Es la antigüedad”, te dije y me diste la espalda. Nadie inventó la arandela entre los grises edificios que resguardaron los rizos de esa irritante noche.
–No quiero regresar a la tierra–, dijo Ella desde la rambla.
No he desenterrado esas tumbas, solamente las flores muertas que se pulverizan con las lágrimas.
Todas las entrañas desembocan en el mar abierto.
“No tienes que confiar en mí”.
“Somos deriva, seres salobres”.
Tú no sabes lo que podemos creer…pero hay una razón (distinta a la escama) para habitarte en el agua.
R E N U N C I A
de Claudina Domingo
y Karen Á. Villeda a
“Musa de musas”
“Musa de musas” es un proyecto independiente que se originó en noviembre de 2007 a partir de una serie de reuniones entre sus servidoras y Jocelyn Pantoja. Nosotras, Claudina Domingo y Karen Á. Villeda, fuimos responsables de labores circunscritas a la curaduría, la difusión de la convocatoria, la búsqueda de nuevas voces poéticas y la promoción del proyecto. En ningún momento tomamos parte de las labores de enlace burocrático y/o institucional ni de la de recaudación financiera; tampoco recibimos ninguna retribución material (económica o en especie) por el trabajo y tiempo dedicados al proyecto. Por otra parte, tampoco esperábamos ver crecer nuestro patrimonio con la contribución a un proyecto cultural independiente.
Sin embargo, el proyecto actual no es el que ni Karen ni Claudina habíamos previsto en la delimitación original del mismo. Además, al presente existen importantes diferencias profesionales entre nosotras y la responsable del proyecto, así como dificultades para armonizar nuestras ideas literarias con las suyas.
Por las razones mencionadas, ya no formamos parte del concepto existente de “Musa de musas” –Claudina Domingo desde febrero y Karen Á. Villeda desde abril–. Por tanto, nos deslindamos de este proyecto, establecido sin contratos u otros medios oficiales sino bajo las demarcaciones informales de la buena fe, así que no existe ningún instrumento vinculante que obligue nuestra participación. Consideramos que vivimos una experiencia enriquecedora y estamos satisfechas con el cumplimiento de nuestra parte en el proyecto. Hasta donde sabemos, “Musa de musas” continúa en marcha bajo la coordinación de Jocelyn Pantoja. Les deseamos suerte a sus colaboradoras y a las participantes del proyecto.
Cabe resaltar que estos hechos no han menoscabado nuestro entusiasmo ni disposición para la creación de proyectos de esta índole.
Por último, les agradecemos a nuestros amigos la confianza depositada en sus servidoras, ya sea con los textos de su autoría que enviaron o con la promoción desinteresada y entusiasta del proyecto. Lamentablemente, por los motivos anteriormente expuestos, que son circunstanciales y totalmente ajenos a nuestro buen ánimo por el proyecto, nuestros objetivos no se pudieron cumplir en esta ocasión.
Claudina Domingo y Karen Á. Villeda
RENUNCIO irrevocablemente al proyecto “Musa de musas” debido a la existencia de diversas diferencias irreconciliables de índole profesional, creativa, ideológica y literaria con el concepto actual que, en mi consideración personal, se ha desvirtuado de la idea original surgida de una amistad entre Claudina Domingo, Jocelyn Pantoja y mi persona.
Durante el tiempo que estuve involucrada en este proyecto, procuré desempeñar el mejor trabajo posible y cumplir totalmente (sin recibir alguna retribución material) con mis labores delimitadas a la curaduría, la difusión de la convocatoria y la búsqueda de nuevas voces poéticas.
Cabe señalar que no estuve a cargo de la cuestiones administrativas ni burocráticas del proyecto. Por lo tanto, NO estoy relacionada con los recursos financieros (si es que existen) y no recibí (ni exijo) ninguna retribución (económica o en especie) por mi trabajo para “Musa de musas”.
Asimismo, reitero la inexistencia de algún documento vinculativo que me obligue a continuar en y con “Musa de musas”, ya que el proyecto se planteó desde el inicio en los informales (y honorables) términos de la amistad y la buena fe.
Estoy satisfecha con mi contribución a “Musa de musas” y afirmo que ha sido una maravillosa experiencia conocer y reconocer la obra poética escrita por mujeres poetas. He tenido la oportunidad de acercarme a personas grandiosas en esta odisea por y para la literatura hecha por mujeres desde la ciudad de México.
El proyecto sigue en pie, por lo que les deseo suerte a Jocelyn Pantoja, las involucradas y las participantes del proyecto.
Por último, aseguro que mi disposición y entusiasmo por los proyectos creativos no ha disminuido. Les agradezco su confianza y brindo mi sincera amistad.
Karen Á. Villeda
Karen Á. Villeda
Interiormente en unapalabramáslargaquelanoche el poeta Nicolás Alberte (Montevideo, Uruguay, 1973) se deconstruye en el sentido del texto: otredad y alteridad. No hay deslindes sino aclaraciones o actos de sobreinscripción en su escritura: “soy el desperdicio de unos padres muertos / no soy único aunque mi dolor es único / en este instante mi dolor es único / soy el que late de las cosas que se han ido / mis padres no me han tenido / y mi nombre no es ibérico.”
El diálogo con la poesía predomina en poemas que son reescritura: Reminiscencias de Walt Whitman, Oliverio Girondo o Allen Ginsberg que efectúan una función metalingüística o, más bien, glosadora. Para la lectura de unapalabramáslargaquelanoche no hay un velo que recubra este discurso: la poesía es todo lo que nunca es (escrito) o “(…) algo sin nada / porque nada significa lo que escribo.”
A pesar de que esta estructura no implica absolutamente al lector, Nicolás Alberte insiste en una comunicación que busca ir más allá de las meras pautas literarias porque no (en)cierra su escritura en la casualidad de sus lecturas. El verbo escribir es transitivo en unapalabramáslargaquelanoche, Nicolás Alberte hace chanza de los lugares comunes: “cuando escriba amor / voy a plagiar a alguien / ahora, / impunemente, / manido el plagio manida la palabra / y la cosa que va sin despedir a nadie / ni siquiera su dolor.”; o se retoza con su propio código: “créanme: / estoy gritando, / miren, / escuchen, / sientan… // esto es un grito. // un aullido blanco / esto es // un lamento enorme / esto es // la siguiente palabra / des- / g / a / r / r / a / es un grito. / créan-me.”
Nicolás Alberte no tiene solamente el objetivo de nombrar, sino de renombrar para tirar el tumbaburros, soltar la lengua y lamer las palabras-tetas siempre partiendo la eme de magia (poesía pura) al medio “como las palabras / que van / después de usted en la carta / con la eme de magia / y la magia de usted al revés / de la misantropía / al medio / de la eme partida.”
unapalabramáslargaquelanoche es una reacción ante la lógica del sujeto fuera del proceso creativo que reincorpora al poeta en una relación constructiva de sujeto-sujeto (antes objeto-poesía) hacia una poesía rehumanizada. Nicolás Alberte (obviamente) no es el único poeta volcado en la búsqueda de otro sujeto a partir de sí mismo en su escritura (porque la poesía, a diferencia de la belleza, no es un mal pasajero), sin embargo, como poeta es único.
bio/biblio:
Nicolás Alberte (Montevideo, 1973) ha publicado cuatro libros de poesía: tres en Uruguay: el cuidado que ponemos diariamente en no morirnos (Ed. De la Feria del Libro, 2004), vacío en partes iguales (Artefato, 2005) y montevideanas (Artefato, 2007). Uno en México: unapalabramáslargaquelanoche (Limón Partido, 2006). Además, ha editado la novela ópera prima (Artefato, 2007). Ha participado de los encuentros internacionales de poesía Estuario (Montevideo, 2004), Estoy Afuera (Ciudad de México, 2005) y Poquita Fe (Santiago de Chile, 2006). Estos textos pertenecen al libro unapalabramáslargaquelanoche.
poemas:
no es ibérico mi nombre…
no es ibérico mi nombre
aquí soy bosque de pan
me arrancan, me comen, me caminan
transformado en el aceite y la semilla
del grano que llueve desde el pozo en la niñez frente un río
siento la profundidad de las cosas que laten
de lo que duele siento el estigma en la rodilla
que va al piso
aquí soy bosque de pan
soy lo que late de las cosas
un muerto, dos muertos, tres muertos
una familia entera de exiliados de la vida
crezco en lo silvestre
un whitman de cemento entre los autos
“yo me hundo, yo me desprecio”
soy el desperdicio de unos padres muertos
no soy único aunque mi dolor es único
en este instante mi dolor es único
soy el que late de las cosas que se han ido
mis padres no me han tenido
y mi nombre no es ibérico
están en una casa…
“En medio de las aguas congeladas o hirvientes
un puente, un gran puente que no se le ve,
pero que anda sobre su propia obra manuscrita…”
José Lezama Lima
están en una casa de la que el mar no se salva
dejan todo ahí, son
como todo y se dejan ir
pero no ven las olas porque el mar no se ve desde aquí
desde esta vivienda no se ve el agua
y ellos ahí, desde la inútil ventana
sin vivir porque no es vida
estar sin mirar el mar
sin escuchar el seseo del pez que inspira
y expira el canto como la flor en vaso
y no lo saben y el mar no lo sabe
y la naturaleza muerta no se salva
por más palabras
que le pongamos
a esta caza
no les perdono…
no les perdono que no tengan tetas
las palabras
que no pueda estrujarlas
acariciar o morder
según me den las ganas
no les perdono que no yagan
como brazos de la tierra en el mar
como piernas de los puertos de montaña
y que no pueda treparlas
acariciar o morder
según me den las ganas
no les perdono que no tengan filo
que no vayan destripándome
y que no pueda usarlas
para matar o morir
según me den las ganas
cada uno obra…
cada uno obra sus milagros como puede
la luz y el agua, los trajes de las fiestas
las parte de abajo de las cosas
el adentro y el afuera
yo siento que en el verbo está el misterio
cada uno se desdobla en obras milagrosas
una comida, un beso, una montaña mágica
gigantes con los pies de pasto
y las pisadas en la arena
yo vengo de morder una manzana
cada uno es la parte de dios que le ha tocado
los ojos, las manos, la boca abierta hacia los labios
un barco en la alta mar
y un avión en el cielo
yo me regocijo con tu carne y soy ateo
déjame decirte…
déjame decirte que no tengo palabras
salvo estas, que se siguen a las lágrimas
y me salvo yo entre las líneas tan bien
dejo abierto el paraguas por la cosa ocurrida
adentro de la casa no-esperando
que caiga y que se repita
pero escucha esto, porque no son palabras,
son cosas sencillas que caen como del cielo
emulando a la lluvia como la mula al burro, pre
destinadas, déjame decirte que lo siento mucho
que no hay manera de expresar el sentimiento
y si te digo la verdad te miento
no tengo palabras, lo que siento es esto:
“Hay que tener valor para la belleza”. Yo no sé de las razones del tiempo. He intentado desandarnos, desdecir el qué decir, caminar hacia atrás, darle cuerda al reloj (aún cuando es de arena)… I’ve been switching us off so many times / I’ve rewind me so many times. “Tocar para creer” o apachurrar el botoncito para que el elevador me lleve hasta tu piso -a perseguir el cielo abierto. ¿Qué tanto es poco? ¿Qué es ese je ne sais quoi? El pelo de esa chica no deja pasar la luz mira qué movimiento lleva de la cabeza a los pies I’m floating on in front of your window / Dancing (eso me haces creeer) with these old fogeys of April clouds / “Storm clouds are approaching” / I used to have a frontage of tantas cosas: coleccionista de mariposas, dadora de todas las flores, corazón abierto / “Parece que va a llover, el cielo se está nublando !Ay, mama me estoy mojando!” / No sé qué flor te quede: He pensando en cosernos al saco un botón de rosa roja (tan lugar común, tan políticamente correcto para una señorita como usted) / Pero no es sólo eso… (YOU ARE JUST AN OLD FUDDY-DUDDY!) Sino que ya nos hemos sentado en una banca del parque, nos hemos visto llover… Es sólo que ya te he preparado (en la choya) la pitanza, el picnic, el lunch, la cena a la luz de las velas… sin haber dicho nada sobre la chuequez de tus dientes (que j’adore y más con esos restos de chocolate sobre la bemba). Tu ne sais pas à que point je suis EMPACHADA. We are not a peach blossom in your dreamlike garden / You and me are one “cuasiflor” with a kaput skin: “We are made entirely of roots”.
Sitio de Karen Á. Villeda
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